INFORMACIÓN GENERAL SOBRE ALTA SENSIBILIDAD

La Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS) – Alta Sensibilidad- es un rasgo de la personalidad (NO es un trastorno psicopatológico) presente en una de cada cinco personas; hombres y mujeres por igual. Esto representa un 20% de la población mundial y se describe como un rasgo con una base fisiológica, hereditario y de carácter evolutivo, necesario para la supervivencia del ser humano.

Una persona con alta sensibilidad (PAS) tiene un sistema neuro-sensorial más desarrollado que la mayoría de la gente, por lo que recibe mucha más información sensorial simultánea que alguien con una mediana sensibilidad. Esta particularidad condiciona la manera de percibir y sentir el mundo en el que vive.

La investigación reciente de la Dra. Elaine Aron la ha llevado a distinguir cuatro pilares esenciales, que una PAS debe reflejar, para ser considerada como tal:

    • Percepción sensorial intensa acompañada de una capacidad para captar gran cantidad de matices y detalles del entorno.
    • Un exceso de información sensorial que puede producir una saturación física o emocional.
    • Procesamiento profundo de la información recibida y reflexión sobre la misma de manera profunda.
    • Gran capacidad empática y fuerte emocionalidad.

Estas cuatro características van a manifestarse a través de una variada gama de comportamientos que actúan como indicadores de la posible presencia del rasgo de Alta Sensibilidad. Si eres una persona altamente sensible puedes sentirte identificado/a con la mayoría de las siguientes afirmaciones.

INFORMACIÓN SOBRE NIÑOS/AS ALTAMENTE SENSIBLES

“A mi hijo/a no le gustan los cambios de planes repentinos, después de un día ajetreado le cuesta dormirse, parece leer los pensamientos de la gente, no para de hacer preguntas, es muy sensible al dolor, se bloquea cuando los demás le miran, a veces parece tener problemas de concentración, se queja de la ropa (costuras, etiquetas, etc.), cuando está saturado/a rechaza las caricias, tiene rabietas o está muy inquieto/a, le encanta la naturaleza y los animales, percibe la tristeza de los demás, siente las cosas con mucha profundidad”.

Si estas afirmaciones te resultan familiares, quizás tengas un hijo/a Altamente Sensible.

Aunque estos patrones de comportamiento van transformándose en función de la etapa evolutiva y el momento vital en el que se encuentre la persona, mediante el conocimiento y aprendizaje de herramientas de gestión sobre el rasgo desde edades muy tempranas podemos favorecer en gran medida la adaptación exitosa y feliz al entorno y a las relaciones que se establecen en él.

Si quieres hacer una primera valoración de tu hijo/a y comprobar si es altamente sensible, realiza el test.